Vitiligo
Patologías autoinmunes
El vitíligo es una enfermedad cutánea autoinmune, y como tal, multifactorial y crónica, que se caracteriza por la pérdida de pigmentación en ciertas áreas de la piel. Esto ocurre porque los melanocitos, que son las células encargadas de producir melanina, dejan de funcionar o mueren. Puede afectar la piel, el cabello, las pestañas, cejas y mucosas (labios, genitales).
El vitíligo puede progresar, estabilizarse o incluso repigmentarse parcialmente y su evolución varía mucho entre personas. Es decir, no existe una cura definitiva, pero sí tratamientos que pueden ayudar a repigmentar la piel o detener el avance de la despigmentación.
Artículo firmado por nuestra terapeuta:
Marta Carulla
Se calcula que el vitíligo afecta aproximadamente entre el 0,5 % y el 2 % de la población mundial, según la mayoría de las revisiones epidemiológicas.
Causas del vitíligo
Autoinmunidad: el sistema inmunitario ataca por error a sus propios melanocitos.
Genética: hay una predisposición hereditaria en algunos casos; aproximadamente el 30% tienen antecedentes familiares.
Estrés oxidativo: existe un desequilibrio de radicales libres que puede dañar las células pigmentarias.
Factores neurogénicos: mediadores químicos liberados por los nervios pueden dañar los melanocitos. Los melanocitos tienen receptores para neurotransmisores, por lo que cambios en la señal nerviosa pueden afectar su proliferación y la producción de melanina. En el vitíligo, se han encontrado alteraciones en la liberación y degradación de estos mediadores.
Desencadenantes ambientales o emocionales: situaciones de estrés crónico pueden activar el eje neuroendocrino y aumentar la liberación de catecolaminas y cortisol, que a su vez alteran el microambiente cutáneo y favorecen el daño de los melanocitos.
La piel refleja cómo estamos por dentro. En muchas personas, los primeros signos de vitíligo aparecen tras un evento emocional intenso:
Pérdida de un ser querido.
Ansiedad crónica.
Traumas físicos o psicológicos
Quemaduras solares o lesiones cutáneas
Síntomas del vitíligo
El vitíligo se manifiesta de manera muy visible pero indolora:
Manchas blancas (despigmentadas) con bordes definidos.
Aparición simétrica o asimétrica.
Pérdida de pigmento en mucosas, cabello (aparición prematura de canas) y retina.
Zonas más afectadas suelen ser: rostro, manos, axilas, genitales, pies, codos.
Las manifestaciones del vitíligo son de varios tipos según su afectación:
No segmentario (el más común):
Afecta ambos lados del cuerpo.
Suele avanzar progresivamente.
Segmentario:
Afecta solo un lado o una parte del cuerpo.
Aparece más temprano y progresa más rápidamente, pero se estabiliza.
Existen subtipos dependiendo de la distribución y extensión de las manchas blancas,como el focal (manchas pequeñas y aisladas), acrofacial (afecta principalmente las extremidades (manos y pies) y la cara, especialmente alrededor de los orificios naturales como ojos, nariz y boca), mucoso (afecta las membranas mucosas como la boca y los genitales) y universal (forma rara y severa en la que la despigmentación afecta a la mayor parte de la piel)
Métodos de valoración del vitíligo
El diagnóstico y seguimiento clínico se basa en la evaluación dermatológica, visual y funcional de la despigmentación a través de:
Evaluación clínica visual: Revisión directa de la piel con luz natural y luz de Wood (luz ultravioleta) para resaltar manchas. Esta luz ultravioleta hace que las áreas de la piel con falta de melanina (melanocitos) brillen de color blanco brillante, lo que facilita la identificación de las lesiones de vitíligo.
Evaluación dermatológica (biopsia cutánea): En algunos casos, se puede tomar una pequeña muestra de piel para analizarla bajo el microscopio y confirmar la ausencia de melanocitos.
Análisis bioquímicos: Se pueden realizar análisis de sangre para medir los niveles de hormonas tiroideas, la vitamina B12, la glucosa y los anticuerpos antinucleares (ANA), entre otros, para descartar otras enfermedades autoinmunes que puedan estar asociadas al vitíligo.

Abordaje terapéutico
Tratamientos farmacológicos
Corticoides orales o tópicos (para aplicar en forma de crema en las zonas afectadas) para bajar la inflamación y detener el progreso de la despigmentación.
Fototerapia a través de la exposición controlada a la luz ultravioleta (UVB de banda estrecha) puede combinarse con los corticoides u otros inmunosupresores para detener o retrasar el avance del vitíligo y estimular la repigmentación.
Ruxolitinib es un tipo de tratamiento farmacológico en forma de crema, indicado para tratar casos de vitíligo no segmentario que inhibe la Janus quinasa (JAK), un receptor que modula la respuesta inmunitaria causante de la pérdida de pigmentación en el melanocito. En la mayoría de los casos, después de varios meses de tratamiento se aprecia una mejora de la coloración de la piel. En cualquier caso, antes de comenzar cualquier tratamiento, es importante consultar con un especialista para determinar si dicho tratamiento es el adecuado, además de hacer un seguimiento para valorar cualquier posible efecto secundario.
Alimentación y suplementación
Aunque no existe un tipo de alimentación o dieta que cure el vitíligo, la alimentación sí puede influir en la salud de la piel, el equilibrio del sistema inmunológico y los procesos inflamatorios. Una dieta rica en nutrientes específicos puede ayudar a favorecer la repigmentación y a reducir el estrés oxidativo.
Por ello, ciertos nutrientes antioxidantes, vitaminas y minerales pueden contribuir a proteger las células pigmentarias y mantener un entorno interno más favorable para la piel.
El estrés, aunque no sea causa directa del vitíligo, puede influir de manera negativa en su aparición o evolución, por lo que cuidar el bienestar emocional es tan importante como seguir un tratamiento dermatológico y una alimentación adecuados.
En cuanto a la alimentación y suplementos, existen:
Antioxidantes naturales
Los antioxidantes como las vitaminas C, E y los betacarotenos, presentes en frutas y verduras de colores rojos/morados, pueden ayudar a proteger las células de la piel del daño causado por los radicales libres que pueden dañar a los melanocitos. Algunos ejemplos pueden ser: arándanos, fresas, frambuesas, granada, naranjas, kiwis, espinacas, Kale, calabaza, zanahorias, pimientos.
Ácidos grasos omega-3
Por su efecto antiinflamatorio y su contenido en ácidos grasos omega-3, puede ser interesante el aporte de pescado azul pequeño, semillas como la chía o el lino, y los frutos secos en la alimentación.
Vitamina D
Un imprescindible en casos de autoinmunidad. Es muy importante revisar los valores a nivel bioquímico y suplementar en caso necesario.
Alimentos ricos en cobre
El cobre participa en la formación de melanina, por lo que personas con vitíligo se podrían beneficiar de incluir en su alimentación alimentos ricos en cobre, como por ejemplo hígado, mariscos, semillas de girasol, anacardos o lentejas.
Alimentos ricos en zinc
Proporciona apoyo a la inmunidad y tiene efectos antioxidantes. Algunos alimentos ricos en zinc son: mariscos (ostras, mejillones, almejas), semillas (cáñamo, sésamo, calabaza), hígado o productos lácteos, entre otros.
Alimentos ricos en vitamina B12 y ácido fólico
En personas con predisposición a vitíligo, se ha observado que tener unos buenos niveles de estas vitaminas del grupo B puede apoyar la repigmentación cuando se ayuda con fototerapia. Alimentos interesantes serían: huevos, carne, lácteos, legumbres, levadura nutricional, vegetales de hoja verde…
Ginkgo biloba
Algunos estudios han sugerido que puede ralentizar la progresión del vitíligo por su mecanismo de acción desde varias vías: por su capacidad antioxidante a través de la activación de las vías Nfr2, su modulación de la inflamación al contribuir a la reducción de citoquinas proinflamatorias como TNF-α, IL-6, IL-8, por contribuir a la oxigenación tisular y mejorar el flujo sanguíneo y potenciar o estimular la repigmentación junto con otros tratamientos, por ejemplo, de fototerapia.
En cuanto a alimentos no recomendados que podrían empeorar el vitíligo por causa indirecta, serían el gluten, los ultraprocesados, los azúcares refinados y refrescos o los cítricos y tomates en caso de reacción directa o hipersensibilidad, según el caso.
FAQs
El vitíligo puede afectar a personas de cualquier color de piel, etnia o edad. Sin embargo, es más visible en pieles oscuras debido al contraste entre las áreas pigmentadas y despigmentadas.
El vitíligo no es contagioso. No se transmite por contacto físico, ni por compartir objetos. Es una condición autoinmune, no infecciosa.
La piel despigmentada es más sensible al sol y requiere protección solar alta, pero una exposición controlada (como en fototerapia médica) puede ser parte del tratamiento.
El vitíligo puede aparecer a cualquier edad, pero en la mitad de los casos comienza antes de los 20 años.
No hay una diferencia marcada entre hombres y mujeres en cuanto a incidencia, aunque las mujeres tienden a consultar más por razones estéticas.
Pide cita
El vitíligo puede generar muchas dudas y a veces más preguntas que respuestas. Cada persona lo vive de forma diferente: en unos casos avanza rápido, en otros se estabiliza o incluso mejora con el tiempo. Lo importante es no afrontarlo en soledad.
En la Consulta de Soycomocomo ofrecemos un acompañamiento integral donde un equipo de profesionales analiza tu caso para diseñar un plan realista y adaptado: desde opciones médicas y terapias innovadoras hasta nutrición, gestión del estrés y hábitos de vida que favorezcan el equilibrio de la piel.
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