Síndrome del intestino irritable
Desajustes digestivos
El síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno funcional del intestino que se caracteriza por dolor abdominal recurrente asociado con la defecación o con un cambio en la forma o frecuencia deposicional, ya sea con diarrea, estreñimiento o alternancia entre ambos.
Hace unos años, muchas personas con disbiosis intestinal o trastornos funcionales digestivos eran diagnosticadas de SII, un cajón de sastre donde se diagnosticaban trastornos digestivos sin causa estructural o bioquímica conocidas.
En la actualidad, se sabe que hasta un 70% de los pacientes con síndrome del intestino irritable en realidad tienen SIBO o disbiosis intestinal.
Artículo firmado por nuestra terapeuta:
Gemma Pereira
CAUSAS DEL SII
El SII afecta entre el 5% y el 10% de personas en el mundo, y es más prevalente en mujeres de entre 16 y 40 años.
Aunque las causas aún no se comprenden al 100%, parece que existe una disfunción del eje intestino-cerebro debido a la confluencia de varios factores psicosociales, biológicos y ambientales, que acaban desencadenando alteraciones en el sistema nervioso entérico, entre los que destacan:
Predisposición genética.
Infecciones entéricas previas bacterianas, virales o de protozoos.
Factores psicosociales: estrés, ansiedad, habilidades de afrontamiento ante situaciones adversas deficientes, apoyo social deficiente…
Patrón alimentario
Disbiosis intestinal.
Alteración de la mucosa, permeabilidad intestinal, motilidad gastrointestinal o secreciones.
Exposición continuada a antibióticos.
Cirugía abdominal o pélvica.
SÍNTOMAS
Los síntomas más prevalentes en SII son los digestivos, caracterizados por:
Dolor abdominal persistente e intermitente, localizado en la parte inferior del abdomen, asociado a la defecación (disminuye el dolor después de defecar) y a alteraciones en el ritmo deposicional.
Diarrea
Estreñimiento
Alternancia entre diarrea y estreñimiento
Distensión abdominal
Hipersensibilidad visceral
Contracciones repetitivas del intestino delgado y del colon.
No obstante, también son comunes síntomas extraintestinales, como fatiga, dolor de espalda, dolores de cabeza, síntomas urinarios, cistitis intersticial, relaciones sexuales dolorosas o insomnio.
Es muy frecuente el solapamiento del SII con otros trastornos funcionales digestivos (como el estreñimiento, la diarrea, la dispepsia o pirosis funcionales), así como extradigestivos (como la fibromialgia o la endometriosis).

DIAGNÓSTICO
No existen pruebas específicas y objetivas para el diagnóstico del SII, pero nos podemos ayudar de los criterios de Roma IV tras la realización de una historia clínica completa al paciente que haga un diagnóstico diferencial respecto a otras patologías.
Según los criterios de Roma IV, el SII se diagnostica por la presencia de dolor abdominal recurrente como mínimo 1 día a la semana durante los 3 últimos meses, asociado a dos o más de los siguientes criterios:
Se asocia a la defecación.
Relacionado con un cambio en la frecuencia de las deposiciones.
Relacionado con un cambio en la consistencia de las deposiciones.
El SII puede clasificarse, teniendo en cuenta la escala de forma de heces de Bristol, en:
SII con predominio de estreñimiento (SII-E): más de una cuarta parte (25%) de las deposiciones tienen heces con forma tipo 1 o 2 de Bristol, y menos de una cuarta parte, heces con forma 6 o 7.
SII con predominio de diarrea (SII-D): más de una cuarta parte (25%) de las deposiciones tienen heces con forma tipo 6 o 7 de Bristol, y menos de una cuarta parte, heces con forma 1 o 2.
SII con hábito intestinal mixto (SII-M): más de una cuarta parte (25%) de las deposiciones tienen heces con forma tipo 1 o 2 de Bristol y más de una cuarta parte, heces con forma 6 o 7.
SII sin clasificar (SII-NC): pacientes con SII cuyos hábitos intestinales no pueden ser clasificados en ninguna de las 3 categorías anteriores.
Es importante hacer un diagnóstico diferencial ante la presencia de síntomas o signos de alarma (p. ej., sangre en las heces, anemia ferropénica, pérdida importante de peso, etc.) que requieran de pruebas complementarias como analíticas de sangre y heces (que incluyan ferritina, calprotectina, zonulina, etc.), colonoscopia para descartar enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal o cáncer colorrectal o estudio de microbiota para descartar disbiosis intestinal, hiperpermeabilidad o alteración de los ácidos biliares.
ABORDAJE TERAPÉUTICO
En los casos más graves, la medicina convencional propone tratar el SII mediante un cóctel de medicamentos formado por antiespasmódicos, antiinflamatorios, antibióticos y antidepresivos que pueden ocasionar efectos secundarios no deseados y no se ocupan de las causas raíz.
Dado que, en muchos casos, el SII sigue siendo un cajón de sastre, es imprescindible identificar las causas subyacentes que pueden estar generando dicha sintomatología (infecciones previas, patrón alimentario, estado de la microbiota, estado psicosocial) y tratar cada una de ellas, así como la sintomatología predominante (diarrea, estreñimiento) mediante cambios en la alimentación, suplementación y modificaciones en hábitos y estilo de vida.

PIDE CITA
El SII puede llegar a ser realmente invalidante. Por desgracia, en medicina convencional muchas veces se quedan con el tratamiento alopático y no se ofrecen alternativas más allá. Después de muchos años trabajando con pacientes con SII, sabemos que se pueden hacer muchas cosas para mejorar la patología. Pero para ello debemos aplicar cambios en la alimentación, estilo de vida y trabajar, en muchos casos, con suplementos específicos para cada caso.
En la Consulta de Soycomocomo contamos con un equipo multidisciplinar de profesionales sanitarios que te pueden ayudar a mejorar tu salud.
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