Hígado graso no alcohólico
Alteraciones metabólicas
El hígado graso no alcohólico (NAFLD/EHGNA), actualmente renombrado MASLD, es la acumulación de grasa en el hígado en personas sin consumo excesivo de alcohol. Es la enfermedad hepática crónica más frecuente en el mundo occidental y puede progresar de esteatosis a inflamación (MASH/NASH), fibrosis y cirrosis si no se interviene.
El problema de esta patología es que suele ser silenciosa. Muchas personas no saben que la tienen hasta que aparece en una ecografía o, peor aún, cuando ya hay inflamación y fibrosis.
Artículo firmado por nuestra terapeuta:
Glenn Cots
CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO
El origen es multifactorial y no se saben con exactitud sus causas, pero las más estudiadas incluyen:
Sobrepeso/obesidad y resistencia a la insulina.
Dieta rica en azúcares simples y ultraprocesados.
Dislipemia aterogénica (TG altos y HDL bajo)
Sedentarismo y exceso calórico crónico.
Genética. Variantes como el gen PNPLA3 aumentan la susceptibilidad
Microbiota intestinal alterada. Estudios recientes apuntan a que el desequilibrio en bacterias intestinales puede contribuir a la inflamación hepática
SÍNTOMAS
En fases iniciales, la mayoría no presentan síntomas. Por eso se le llama “la epidemia silenciosa”. Sin embargo, algunos signos pueden aparecer:
Fatiga persistente
Pesadez o molestias en el lado derecho del abdomen
Hinchazón abdominal y gases
Aumento de peso o dificultad para perderlo
Alteraciones digestivas
En casos más avanzados (fibrosis/cirrosis): ictericia leve (piel amarillenta), prurito, edemas o sangrados fáciles, pérdida del apetito…
DIAGNÓSTICO
Actualmente no hay una prueba única y definitiva para NAFLD. Se combinan:
Historia clínica y factores de riesgo: Obesidad abdominal, resistencia a la insulina, dieta, consumo de alcohol...
Pruebas de laboratorio: Enzimas hepáticas (aunque pueden aparecer normales incluso en enfermedad avanzada), tiempo de protrombina, albúmina…
Pruebas de diagnóstico por imagen: estas pruebas nos muestran si el paciente tiene grasa en el hígado, pero no nos indican si hay inflamación o fibrosis. Dentro de las pruebas, el médico puede usar la ecografía, la tomografía computarizada o las imágenes por resonancia magnética.
Elastografía hepática: Evalúa rigidez del hígado para detectar fibrosis.
Biopsia hepática: la única prueba que ayuda a mostrar de forma clara la gravedad de la enfermedad (confirma MASH y estadio de fibrosis).

ABORDAJE INTEGRATIVO
Cuando hablamos de hígado graso no alcohólico, el objetivo principal es manejar los factores de riesgo que puedan desencadenar la patología.
Lo más importante en caso de obesidad o sobrepeso es perder peso (la pérdida de al menos un 7% del peso mejora la esteatosis, y alcanzar un 10% o más se asocia a una mayor probabilidad de mejorar NASH y fibrosis) y manejar las afecciones médicas que puedan estar relacionadas, como la diabetes o la hipertensión arterial.
A nivel convencional existe un medicamento, el resmetirom, que se utiliza para tratar a las personas con MASH/NASH no cirrótico con fibrosis significativa, siempre como complemento a la dieta y el ejercicio.
Además, podemos apoyarnos en un estilo de vida saludable y el uso de ciertos suplementos.
Dieta antiinflamatoria: rica en verduras, hojas y verduras amargas (espinacas, rúcula…), familia de las aliáceas (ajo, cebolla, puerro…), crucíferas (familia de las coles) y grasas saludables (aceite de oliva virgen extra, frutos secos, huevos, pescado azul).
Consumo regular de café (en caso de que no exista contraindicación por otra causa).
Actividad física regular, incluso sin pérdida de peso, ayuda a mejorar la salud hepática.
Evitar azúcares añadidos, alimentos ricos en fructosa, ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Potenciar el consumo de fermentados y prebióticos: como yogur natural, kéfir, etc., que fomentan una microbiota beneficiosa.
Uso de ciertos suplementos como ácidos grasos omega-3 (pueden ayudar a reducir la grasa hepática, mejorar el perfil lipídico), probióticos (pueden reducir inflamación, estrés oxidativo y frenar la fibrosis hepática), silimarina, curcumina, diente de león y alcachofera (antioxidantes que pueden proteger al hígado), etc.
PIDE CITA
El hígado graso no alcohólico es común, pero no debería normalizarse. La buena noticia es que con cambios en la alimentación, un estilo de vida activo y, en algunos casos, suplementos específicos, es posible revertir o mejorar notablemente esta condición.
En Soycomocomo trabajamos con un enfoque personalizado que tiene en cuenta tu alimentación, tu metabolismo, la salud de tu microbiota y tu estilo de vida. Te acompañamos en un plan que no solo trata al hígado, sino que mejora tu bienestar general.
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