Fibromialgia
Síndromes de sensibilización central
La fibromialgia es un síndrome psiconeuroinmunológico caracterizado por dolor musculoesquelético crónico y generalizado, acompañado de fatiga, trastornos intestinales, disfunciones cognitivas, alteraciones del sueño y del estado de ánimo que repercute en la calidad de vida de las pacientes.
Se considera que la fibromialgia es consecuencia de un fenómeno conocido como sensibilización central, en el que se produce una disfunción de los neurocircuitos que involucran la percepción, transmisión y procesamiento de estímulos, lo que causa una disminución del umbral y una hipersensibilidad generalizada al dolor.
Artículo firmado por nuestra terapeuta:
Gemma Pereira
Causas de la fibromialgia
Se estima que entre el 2 % y el 3 % de la población padece fibromialgia. En España, la enfermedad afecta al 2,4 % de la población adulta. El 90 % de las pacientes de fibromialgia son mujeres, y alcanza su pico máximo de diagnóstico entre los 50 y los 60 años.
Las causas de la fibromialgia aún no se comprenden por completo y existen varias teorías al respecto. Las hipótesis más recientes parecen reflejar una combinación de varios factores (predisposición genética, infecciones previas, eventos vitales estresantes, mecanismos inflamatorios crónicos y cognitivoemocionales) que acaban produciendo una disfunción del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, que altera los circuitos de procesamiento del dolor, con un exceso de neurotransmisores excitatorios (como la sustancia P o el glutamato) y niveles bajos de neurotransmisores inhibitorios (como la serotonina).
Posibles causas:
Predisposición genética.
Infecciones previas: Epstein-Barr, parvovirus, Lyme, SARS-CoV-2, hepatitis C…
Eventos vitales estresantes (tanto traumas físicos, como un accidente, como experiencias adversas, como abuso emocional, físico o sexual en la niñez o edad adulta).
Mecanismos periféricos inflamatorios: comorbilidades, neuroinflamación, obesidad, inactividad…
Mecanismos centrales (cognitivoemocionales): disfunciones en el afrontamiento ante situaciones adversas (p. ej., evitación, catastrofismo, hipervigilancia, etc.).
Factores de riesgo:
Entre los principales factores de riesgo están:
Sexo: ser mujer.
Antecedentes familiares directos con la misma enfermedad.
Padecer otras enfermedades como osteoartritis, artritis reumatoide o lupus.
Síntomas de la fibromialgia
La fibromialgia es una enfermedad crónica y compleja. El dolor crónico generalizado es la característica principal y distintiva de la fibromialgia, pero existen varios síntomas más allá del sistema musculoesquelético, que pueden ser variables y oscilantes en el tiempo, entre los que destacan:
Dolor generalizado, por todo el cuerpo, definido frecuentemente "desde la cabeza a los pies".
Fatiga y cansancio.
Sensación de adormecimiento o parestesias en extremidades (manos y pies).
Rigidez matutina
Alodinia (o sensación de dolor al rozar la piel).
Disfunciones del sueño: insomnio, despertares nocturnos frecuentes, sueño no reparador.
Disfunciones cognitivas: "fribroniebla" o niebla mental, dificultad de concentración, problemas de memoria.
Alteraciones del sistema nervioso autónomo: sensación de inestabilidad y mareos, hipotensión ortostática, respuesta al frío anómala (incluido el síndrome Raynaud), visión borrosa, sensación de ojos y boca seca, síndrome de piernas inquietas.
Hipersensibilidad a estímulos externos: hipersensibilidad a luces, olores, sonidos y químicos.
Síntomas psicológicos/psiquiátricos: ansiedad, depresión, trastorno de estrés postraumático.
La fibromialgia puede coexistir con otras patologías o afecciones, entre las que destacan:
Síndrome del intestino irritable.
Síndrome de fatiga crónica.
Migrañas o dolores de cabeza.
Dismenorrea o menstruaciones dolorosas.
Trastornos genitourinarios (p. ej., cistitis intersticial).
Trastornos de la articulación temporomandibular (ATM)

Diagnóstico de la enfermedad
El diagnóstico médico debe realizarse por parte de un médico reumatólogo o internista tras la realización de una historia clínica y exploración física para descartar otras afecciones.
Aún no se conocen bien los mecanismos por los que se produce la fibromialgia; por ese motivo aún no existen biomarcadores en analítica o pruebas de imagen que permitan efectuar el diagnóstico.
Debido a la subjetividad de los síntomas y a la falta de pruebas diagnósticas, el retraso diagnóstico de la fibromialgia puede tardar más de dos años y los pacientes ven un promedio de 3,7 médicos diferentes durante estos años.
En las últimas décadas, se han desarrollado varios criterios de diagnóstico y clasificación, para intentar dar respuesta a la subjetividad y ambigüedad del diagnóstico. En 1990, el Colegio Americano de Reumatología (ACR) estableció criterios para su clasificación y diagnóstico, basado en un examen físico de puntos dolorosos, "tender points". Estos criterios fueron modificados en 2010, 2011 y 2016, con el objetivo de no limitar la fibromialgia a una enfermedad musculoesquelética. En 2019, se definieron unos nuevos criterios (criterios de diagnóstico de la APPT), que tienen en cuenta la existencia de dolor crónico (en 6 o más áreas de dolor corporal de las 9 definidas) conjuntamente con alteraciones del sueño o fatiga de una duración de más de 3 meses. También consideró otras características diagnósticas de apoyo: alteraciones cognitivas, sensibilidad al tacto, rigidez musculoesquelética y sensibilidad ambiental.
Asimismo, existen varios cuestionarios para evaluar el estado del paciente, entre los que destacan el cuestionario de impacto de la fibromialgia (FIQ), el estado de evaluación de la fibromialgia (FA), los criterios de la encuesta de fibromialgia (FSC) o el cuestionario de salud del paciente 15 (PHQ15).
Abordaje terapéutico
Debido a la falta de comprensión de sus causas, no existe en la actualidad un tratamiento curativo para la fibromialgia.
Dado que se trata de una condición multisistémica, es importante un abordaje multidisciplinar e integral en el que profesionales de varias especialidades (reumatólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, psicólogos, etc.) trabajen conjuntamente en el abordaje personalizado para cada paciente.
En consulta, realizamos un abordaje coordinado entre médicos, fisioterapeutas, nutricionistas y psicólogos, orientado a reducir la inflamación sistémica de bajo grado y la neuroinflamación, regular el sistema nervioso autónomo y el ciclo sueño-vigilia, restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal y asegurar un buen estado físico y cognitivoemocional a través de:
Alimentación y suplementación micronutricional antiinflamatoria
Fisioterapia y ejercicio físico personalizado orientado a mejorar la fuerza, flexibilidad y resistencia.
Asesoramiento psicológico para el desarrollo de técnicas de afrontamiento ante situaciones adversas.
Técnicas complementarias como la neuroestimulación, la osteopatía, la acupuntura o la adopción de técnicas de relajación y meditación.
Antes de empezar cualquier tratamiento, nos aseguramos de que la paciente comprenda los mecanismos subyacentes en fibromialgia conocidos hasta el momento y pueda incorporar técnicas y hábitos de vida orientados a mejorar su calidad de vida.
En ciertas situaciones, el médico puede recomendar tratamiento farmacológico para restaurar el equilibrio entre neurotransmisores o aliviar puntualmente el dolor. Entre los fármacos utilizados en fibromialgia destacan los antiinflamatorios, analgésicos, antidepresivos tricíclicos, inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina, pregabalina, etc. No obstante, la administración de estos fármacos, sin el abordaje de las causas e intervención sobre hábitos de vida, va a resultar insuficiente y, en la mayoría de los casos, ineficaz.

La fibromialgia puede llegar a ser realmente invalidante. Por desgracia, en medicina convencional muchas veces se quedan con el tratamiento alopático y no se ofrecen alternativas más allá. Después de muchos años trabajando con pacientes con fibromialgia, sabemos que se pueden hacer muchas cosas para mejorar la patología. Pero para ello debemos aplicar cambios en la alimentación, estilo de vida y trabajar, en muchos casos, con suplementos específicos para cada caso.
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