Diverticulitis
Desajustes digestivos
La diverticulitis es una enfermedad inflamatoria que ocurre cuando uno o varios divertículos (pequeñas bolsas que se forman en la pared del colon) se inflaman o se infectan. Puede presentarse de forma aguda, con dolor abdominal y fiebre, o de manera recurrente en personas con diverticulosis (presencia de divertículos sin inflamación). Es más frecuente a partir de los 50 años y representa una de las principales complicaciones de la enfermedad diverticular.
Artículo firmado por nuestra terapeuta:
Pilar Rodrigáñez
CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO
La diverticulitis aparece cuando un divertículo se inflama o infecta, y está asociada a distintos factores:
Edad: la incidencia aumenta con la edad, debido al debilitamiento natural de la pared intestinal.
Dieta baja en fibra y alta en grasas/ultraprocesados: favorece el estreñimiento y la presión intraluminal en el colon.
Estreñimiento crónico, que aumenta la presión dentro del intestino y contribuye a la formación de divertículos.
Obesidad y sobrepeso, especialmente la obesidad abdominal.
Sedentarismo, relacionado con mayor riesgo de enfermedad diverticular complicada.
Consumo de tabaco y alcohol, asociados a peor pronóstico y mayor riesgo de complicaciones.
Uso de fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), corticoides, opioides, que aumentan el riesgo de inflamación y perforación.
Factores genéticos: se ha observado agregación familiar en algunos casos.
SÍNTOMAS DE LA DIVERTICULITIS
La diverticulitis suele comenzar de manera aguda y los síntomas más frecuentes incluyen:
Dolor abdominal intenso, generalmente localizado en la fosa ilíaca izquierda (parte baja del abdomen).
Fiebre y malestar general, relacionados con la infección.
Alteraciones del ritmo intestinal, como estreñimiento o, en algunos casos, diarrea.
Náuseas y vómitos, pérdida de apetito.
En casos complicados, puede presentarse absceso, perforación, peritonitis o fístulas, lo que constituye una urgencia médica.

DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de diverticulitis se basa en la clínica y en pruebas de imagen:
Historia clínica y exploración física, con identificación de dolor abdominal localizado y signos de infección.
Analítica sanguínea, que suele mostrar leucocitosis y elevación de proteína C reactiva (PCR).
Tomografía computarizada (TC) abdominal con contraste: es la prueba de elección para confirmar el diagnóstico, valorar la extensión de la inflamación y detectar complicaciones (abscesos, perforación, fístulas).
Ecografía abdominal: útil en algunos casos, especialmente en pacientes jóvenes o en mujeres, aunque menos sensible que la TC.
Colonoscopia: no está indicada en fase aguda, pero puede realizarse tras la resolución del episodio para descartar otras patologías (p. ej., cáncer colorrectal).
TRATAMIENTO
El tratamiento de la diverticulitis combina medidas médicas con un enfoque nutricional y de estilo de vida orientado a reducir la inflamación, mejorar el tránsito intestinal y prevenir recurrencias.
En fase aguda se recomienda reposo digestivo con dieta líquida o baja en residuos, para disminuir la presión en el colon y facilitar la recuperación. Según la evolución, se avanza de manera progresiva hacia una dieta blanda y finalmente hacia una alimentación rica en fibra.
En casos seleccionados, se utilizan antibióticos, y la cirugía se reserva para complicaciones graves (perforación, absceso o peritonitis).Nutrición a medio y largo plazo: la alimentación rica en fibra (frutas, verduras, legumbres y cereales integrales) es fundamental para regular el tránsito y reducir el riesgo de nuevos episodios. Una dieta antiinflamatoria es un pilar fundamental.
Hidratación adecuada: beber suficiente agua facilita el efecto de la fibra y ayuda a mantener la regularidad intestinal.
Hábitos de vida: la práctica regular de ejercicio físico y el control del peso corporal reducen el riesgo de diverticulitis. También se recomienda limitar el consumo de alcohol, ultraprocesados y carnes rojas.
Microbiota intestinal: el mantenimiento de una microbiota intestinal diversa y equilibrada, mediante una dieta rica en prebióticos y probióticos naturales, contribuye al soporte digestivo y a la prevención de recurrencias.
Suplementación: en fases de recuperación puede ser útil el soporte con nutrientes que favorecen la regeneración de la mucosa intestinal, como glutamina, zinc-carnosina y vitamina A. El espino amarillo se utiliza en fitoterapia por su efecto epitelizante y protector de mucosas. Estos suplementos deben individualizarse según el estado clínico de la persona y siempre bajo supervisión profesional.
En conjunto, el abordaje busca controlar la inflamación en los brotes agudos, reparar la mucosa intestinal, optimizar el tránsito y prevenir la recurrencia de los episodios de diverticulitis, integrando la evidencia médica convencional con estrategias de nutrición y medicina funcional.
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Abordar la diverticulitis más allá del síntoma es clave: con un enfoque integral y personalizado podemos reducir la inflamación, mejorar la salud digestiva y prevenir recurrencias.
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