Colitis ulcerosa
Patologías autoinmunes
La colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria intestinal (EII) crónica caracterizada por la inflamación continua del colon o intestino grueso. La afectación comienza en el recto y se extiende de forma progresiva y continua hacia otras partes del colon.
Artículo firmado por nuestra terapeuta:
Glenn Cots
La colitis ulcerosa forma parte, junto con la enfermedad de Crohn, del grupo de enfermedades inflamatorias intestinales (EII). Su incidencia ha aumentado en las últimas décadas, especialmente en países industrializados.
La inflamación se limita a la capa más interna del intestino (mucosa), lo que puede provocar la aparición de úlceras y síntomas como diarrea con sangre, dolor abdominal, aumento del número de deposiciones, fatiga y pérdida de peso.
Tipos de colitis ulcerosa según su localización
Según la clasificación de Montreal, la colitis ulcerosa puede presentarse de distintas formas:
Proctitis ulcerosa: afecta únicamente al recto.
Colitis izquierda (o colitis distal): afección limitada al colon izquierdo.
Colitis extensa o pancolitis: afecta a todo el colon (ascendente, transverso y descendente).
Según la gravedad:
Colitis en remisión o colitis silente: no hay síntomas de la enfermedad.
Colitis leve: presencia de cuatro o menos deposiciones al día con sangre, acompañada de signos sistémicos como fiebre, anemia o alteraciones en los análisis de sangre.
Colitis moderada: siempre con signos de afección sistémica leves.
Colitis grave: con presencia de seis o más deposiciones diarias con sangre, fiebre, leucocitosis, taquicardia, anemia y aumento de la VSG, a menudo con síntomas de afección sistémica grave.
Aunque el término “colitis” hace referencia a la inflamación del colon, la colitis ulcerosa es una enfermedad inflamatoria intestinal específica, distinta de otras formas de colitis como la colitis infecciosa, la colitis microscópica o la colitis eosinofílica.
Causas de la colitis ulcerosa
Pese a la comprensión de la fisiopatología, la causa exacta de la colitis ulcerosa aún es desconocida. La incidencia de colitis ulcerosa es igual entre hombres y mujeres desde la infancia hasta la edad adulta. Los principales factores de riesgo son:
Causas primarias:
Herencia genética: el riesgo es mayor en familiares con CU de primer grado.
Causas secundarias/factores que modulan el curso de la enfermedad:
Hábitos alimentarios incorrectos: dieta occidental, alimentos ultraprocesados, inflamatorios, emulsificantes, grasas trans…Este tipo de alimentación disminuye la cantidad y calidad de la microbiota intestinal y provoca inflamación.
Antibióticos: uso repetido de antibióticos, especialmente en la infancia.
Microbiota intestinal alterada: reducción de la diversidad de la microbiota y de bacterias beneficiosas como Roseburia hominis y Faecalibacterium prausnitzii, que son productoras de butirato.
Disfunción de la barrera intestinal y alteración de la respuesta inmunitaria.
Estrés crónico
Cronodisrupción: alteración del ritmo circadiano por horarios irregulares, falta de sueño o trabajo nocturno, lo que puede afectar a la regulación del sistema inmunitario y a la microbiota intestinal.
Es importante tener en cuenta que las personas con colitis ulcerosa de larga evolución presentan un riesgo aumentado de cáncer colorrectal, por lo que requieren controles médicos periódicos.
Síntomas de colitis ulcerosa
La sintomatología depende tanto de la localización anatómica como del nivel de inflamación. Aunque en algunos casos los síntomas pueden pasar desapercibidos. Algunos de los síntomas más habituales:
Digestivos:
Distensión abdominal o sensación de hinchazón, aunque en algunos casos puede pasar desapercibida.
Tenesmo o sensación de evacuación incompleta (más típico de proctitis)
Dolor abdominal tipo cólico y calambres (especialmente en la zona izquierda)
Dolor abdominal postdefecación (proctitis o sigmoiditis)
Necesidad urgente de defecar
Heces mal formadas o diarrea, con moco y/o sangre
Pérdida de peso importante según el tiempo de brote
Extradigestivos (algo que sucede entre el 30-40% de los casos):
Febrícula a determinadas horas del día (esto puede dar pista de que empieza un brote)
Fiebre y fatiga, asociados a la gravedad, duración y localización del brote
Déficit de micronutrientes como el hierro y anemia
Problemas oculares como uveítis y conjuntivitis
Problemas hepatobiliares como colangitis esclerosantes primaria o esteatosis hepática
Problemas osteoarticulares como artralgias, artritis periféricas, espondilitis anquilosante, sacroileítis
Problemas cutáneos como nódulos dolorosos en las piernas
La colitis ulcerosa suele cursar con periodos de actividad inflamatoria (brotes) alternados con periodos de remisión, en los que los síntomas pueden desaparecer o reducirse significativamente.
Métodos de valoración de la enfermedad de la colitis ulcerosa
El diagnóstico debe realizarse por profesionales médicos especializados y se basa en la combinación de distintas pruebas:
Historia clínica y exploración física.
Analítica de sangre completa que incluya:
Marcadores inflamatorios: PCR o proteína C-reactiva, VSG, Albúmina
Ionograma completo
Leucocitos
Hemoglobina
Micronutrientes: ferritina, vitamina D, vitamina A, vitamina B12
Cortisol en sangre
Estudio de heces/microbiota que incluya:
Calprotectina y otros marcadores de inflamación intestinal
Análisis de microbiota intestinal
IgA
Parásitos
Pruebas complementarias:
Colonoscopia
Biopsia
Tomografía
Aunque estas pruebas de laboratorio ofrecen información valiosa para el abordaje integrativo, el diagnóstico clínico de la colitis ulcerosa siempre debe ser confirmado por un gastroenterólogo mediante colonoscopia y biopsia.

Abordaje terapéutico: hábitos de vida, suplementación…
El tratamiento médico convencional suele incluir fármacos antiinflamatorios intestinales como los aminosalicilatos, inmunomoduladores o terapias biológicas en los casos más severos.
Desde un enfoque integrativo, el acompañamiento se adapta de forma individualizada y puede incluir:
Alimentación específica según la fase:
En brote: dieta baja en residuos, reducción de fibra insoluble, cocciones suaves y apoyo nutricional personalizado para prevenir déficits y mejorar la tolerancia digestiva.
En remisión: reintroducción alimentaria progresiva, fibra fermentable y apoyo a la microbiota.
Uso de trucos culinarios para facilitar las digestiones: especias medicinales (jengibre, romero, tomillo, canela…), estrategias para minimizar los tóxicos en los alimentos, tipos de cocciones más adecuadas…
Cuidado de la salud intestinal y la microbiota.
Manejo del estrés y apoyo emocional con técnicas como la acupuntura
En algunos casos, bajo supervisión profesional, pueden utilizarse determinados suplementos como: cúrcuma, probióticos específicos (como VSL#3 o E. coli Nissle 1917), la glutamina, el zinc-carnosina, el aloe vera, multivitamínicos, ácidos grasos omega-3 y ashwagandha (en caso de niveles de estrés elevado).
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La colitis ulcerosa no solo afecta al intestino, también puede tener un impacto importante en la energía, el bienestar emocional y la calidad de vida de la persona. Por ello, en muchos casos es fundamental un abordaje multidisciplinar que combine el tratamiento médico con un acompañamiento nutricional y emocional adecuado.
En La Consulta integrativa contamos con profesionales sanitarios especializados en enfermedad inflamatoria intestinal que acompañan a cada persona de forma personalizada, adaptando el abordaje a su momento vital, la fase de la enfermedad y sus necesidades individuales.
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