Acné

Patologías dermatológicas

El acné es una condición inflamatoria de la piel que afecta principalmente a los folículos pilosebáceos en áreas donde existe una mayor concentración, como la frente, la nariz y la barbilla, la espalda, el pecho y los hombros. Se caracteriza por la presencia de comedones (espinillas), pápulas, pústulas, nódulos y, en casos graves, quistes.

El acné puede aparecer en distintas etapas de la vida, pero la predisposición y las formas clínicas varían mucho según la edad, siendo más común en adolescentes en rangos aproximados de edad de 10 a 19 años, aunque también puede afectar a adultos jóvenes o más maduros.


Artículo firmado por nuestra terapeuta:

Marta Carulla

Desde una perspectiva integrativa, el acné no solo se entiende como un problema cutáneo localizado, sino como la expresión de desequilibrios a nivel interno que pueden ser del tipo hormonal, inmunológico, metabólico, microbiológico y emocional, modulados también por factores externos como dieta, estrés, hábitos de cuidado de la piel y ambiente.

CAUSAS DEL ACNÉ

El acné es una condición multifactorial. Sus principales causas son:

  • Producción excesiva de sebo por parte de las glándulas sebáceas, que obstruye los poros y hace más probable el desequilibrio de la dermobiota.

  • Obstrucción de los poros por acumulación de células muertas o impurezas que propician la aparición de comedones o puntos negros.

  • Proliferación de bacterias, especialmente Cutibacterium acnes, que estimulan al sistema inmune hacia una respuesta inflamatoria, cosa que se traduce en granos rojos o con pus.

  • Inflamación local de la piel por sobrecrecimiento de Staphylococcus aureus.

  • Factores hormonales, con un aumento de andrógenos que predispone a una mayor producción de grasa, especialmente durante la adolescencia. También pueden desempeñar un papel en la aparición del acné las hormonas de crecimiento, relacionadas con el metabolismo de la glucosa, ya que pueden alterar el funcionamiento de las células que producen grasa en la piel y generar inflamación y un exceso de grasa.

También puede provocar o agravar el acné el estrés, una dieta rica en azúcares refinados o lácteos, el uso de ciertos cosméticos o medicamentos (como corticosteroides) o una predisposición genética.

SÍNTOMAS

Los síntomas del acné varían según la severidad y el tipo:

  • Leve o comedonal: se caracteriza por la combinación de comedones abiertos (puntos negros) y cerrados (puntos blancos).

  • Moderado o inflamatorio: existe una proliferación de pápulas (pequeñas protuberancias rojas). Y posibles pústulas (lesiones con pus) que pueden ser sensibles al tacto.

  • Grave o noduloquístico: se aprecia la presencia de nódulos profundos y dolorosos, además de posibles quistes que pueden dejar cicatrices.

También puede haber dolor, inflamación y cambios en la pigmentación de la piel (hiperpigmentación posinflamatoria).

MÉTODOS DE VALORACIÓN

Los métodos de valoración del acné sirven para medir su gravedad, extensión y respuesta al tratamiento y se realizan principalmente a través de la observación clínica de la piel por un profesional de la salud. En casos específicos se pueden realizar cultivos bacterianos para descartar infecciones.

Evaluación visual:

Se identifican los tipos de lesiones como puntos negros, puntos blancos, pápulas, pústulas, nódulos o quistes, y su distribución en áreas como la cara, el pecho o la espalda.

 Clasificación por severidad:

  • Leve: pocos comedones, pápulas o pústulas.

  • Moderado: lesiones inflamatorias más numerosas.

  • Grave: nódulos, quistes, cicatrices.

Análisis microbiológicos:

En casos de acné severo con infecciones persistentes, puede ser necesario un cultivo bacteriano para identificar el microorganismo responsable y ajustar el tratamiento

Análisis hormonales:

En mujeres adultas con acné y signos de hiperandrogenismo (exceso de vello, ciclos menstruales irregulares), puede ser útil llevar a cabo un análisis hormonal para descartar problemas como el síndrome de ovario poliquístico (SOP), por ejemplo.

Escalas de valoración:

Escala Española de Gravedad del Acné (EGAE). Es una escala española que utiliza fotografías para evaluar la gravedad del acné en la cara, el pecho y la espalda.

ABORDAJE TERAPÉUTICO

La elección del tratamiento del acné dependerá de su gravedad y de la respuesta individual del paciente. Algunos de los tratamientos más convencionales pueden causar efectos secundarios como sequedad, irritación o sensibilidad al sol, por lo que será importante equilibrar su efecto con otros productos como jabones de glicerina o cremas con ingredientes naturales y no agresivos que compensen dicho desequilibrio, como la caléndula. Si no se acompañan con ningún otro tratamiento farmacológico, pueden ser interesantes los jabones con árbol del té, azufre o arcilla, por sus propiedades antisépticas, antibacterianas y antiinflamatorias.

Desde el punto de vista de tratamientos más convencionales, están los retinoides tópicos o peróxidos de benzoilo para casos de acné leve o moderado, junto a un antibiótico oral. En el caso de mujeres, también se suele proponer como abordaje terapéutico terapia hormonal sustitutiva en forma de anticonceptivos orales. En los casos más graves o severos que son refractarios a los tratamientos anteriores o que se caracterizan por nódulos quísticos, la propuesta terapéutica por defecto es la isotretinoína oral (derkutane).

En cuanto a tratamientos más integrativos o complementarios, se encuentran los siguientes (junto con un trabajo de alimentación, suplementación y manejo del estrés):

  • Peelings químicos

  • Láser, luz pulsada, terapia fotodinámica o microneedling para mejorar el aspecto de las cicatrices.

  • Probióticos: para reequilibrar la microbiota cutánea. En ocasiones se utilizan junto a antibióticos orales para potenciar el efecto antiinflamatorio. Suelen utilizarse mezclas de cepas como Lactobacillus bulgaricus, Lactobacillus acidophilus, Bifidobacterium bifidum, Lactobacillus rhamnosus y Bifidobacterium animalis lactis.

Desde el punto de vista de la alimentación, los alimentos que pueden empeorar el acné son: los lácteos, puesto que contienen hormonas que pueden estimular la producción de sebo; los azúcares refinados y los carbohidratos de alto índice glucémico, porque elevan los niveles de insulina y aumentan la producción de andrógenos y sebo; la comida rápida y ultraprocesada, ya que genera inflamación sistémica, y las grasas saturadas y los aceites refinados, ya que pueden alterar la composición lipídica de la piel y agravar la inflamación.

Por el contrario, los alimentos que pueden mejorar el acné en general por sus propiedades antiinflamatorias, antibacterianas y por su acción en el eje intestino-piel serían: las frutas y verduras ricas en antioxidantes (vitamina C, vitamina E, vitamina A), el omega-3, los alimentos ricos en zinc, los probióticos y los fermentados. Por supuesto, mantenerse bien hidratado también favorece la eliminación de toxinas y el equilibrio del sebo del mismo modo que apoyar la detoxificación hepática con alimentos amargos o infusiones de extractos de plantas hepáticas (Desmodium, bardana, alcachofera) también tendrá acciones positivas en este sentido.

En algunos casos, también puede resultar interesante tomar estas vitaminas, minerales, etc. en forma de suplementos, especialmente si bioquímicamente existen deficiencias o si se pretende aportar en altas dosis con efecto terapéutico (que sería imposible conseguir con comida).

El manejo del estrés también es un aspecto a tener en cuenta para evitar la exacerbación de los síntomas y signos del acné, por lo que es interesante que cada persona busque herramientas y encuentre aquellas rutinas o terapias que favorezcan un mejor equilibrio emocional.

PIDE CITA

El acné, aunque muy frecuente, puede llegar a afectar no solo la piel, sino también la autoestima y la calidad de vida. Muchas veces los tratamientos convencionales no son suficientes o provocan efectos secundarios que requieren un acompañamiento más personalizado.

En la Consulta de Soycomocomo contamos con un equipo multidisciplinar de profesionales sanitarios que pueden ayudarte a encontrar el abordaje más adecuado para tu caso, ya sea desde la medicina convencional, la nutrición o el acompañamiento integrativo.

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